Comenzó como una oración en imprenta. Sin comas ni puntos, sólo letras. La hiciste crecer. Explotaron silabas, hiatos y diptongos en mi hoja. Florecieron acentos y sinalefas. Proliferaron mayúsculas, puntos seguidos. Escribiste nuevas oraciones, ya no insípidas: llenas de color, puntos y coma. Dos puntos. Mutaron. Creaste párrafos, oraciones de todo tipo. Activas, directas, sabrosas. Pasivas, temerosas. Recíprocas, reflexivas. Hiciste análisis sintácticos. Encontraste núcleos. Objetos directos e indirectos. Circunstanciales de compañía. Escribiste en cursiva.
Pero el papel ya no es suficiente. Llenamos hojas hablando. Completamos capítulos de sólo mirarnos. Escribimos libros ilustrados con caricias al besarnos. Hoy nuestro amor nos lo regalamos en tomos.