Intentos literarios
 
La tristeza de los faros

No existe cosa más solitaria que un faro. Su ambiente plagado de interminables escaleras, de humedad agobiante y penumbra permanente se encarga de recordarle día a día lo angustiante de su existencia. Sus colores festivos le parecen una broma pesada de su creador; aprovecha desesperadamente musgo y sal marina para desteñir su vergüenza. Quienes le dan vida le permiten, cada tanto, gozar la alegría de guiar algún navío entre las rocas. Son esporádicas: contagia a sus habitantes con la naturaleza de su construcción, obligándolos a aprovechar la altura para relegarse a si mismos de sus tareas.

Los faros son autodestructivos. Y eso los entristece.

 
Comments:
a mi me gusta mucho, pero ya lo sabías.
 
La verdad, esta reflexión me pareció muy triste. A mí también me parecen tristes los faros, tal vez porque siempre los relaciono con la soledad o algo así. liwienispy.blogspot.com
 
Muy bueno!
akire79.blogspot.com/
 
Me gusta mucho como escribes, pero, me lleno de tristeza.
No sé, nunca alguien me produjo esa tristeza inexplicable.
Además lo admiro : su seriedad, en sus temas por supuesto, lo que alcanzo a conocer.
Pero a pesar de todo eso quiero igualmente agradecer que escriba.
A mí me hace falta leer notas como las suyas, así aprendo.

Saludos
Sara( he cambiado mi dirección pero no sé como darla en Prosófagos.
 




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Agustín Capeletto
minotopo@msn.com

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