Cada una de las cuatro estaciones tiene un sabor, una sensación particular. Quienes las sienten conocen cuando y como experimentarlas; no están dispuestos a compartirlas por temor a perderlas. Son egoístas, lo saben, y les encanta. Lastima:
Exceso azul; escasez blanca. Maleza al ras. Corpórea salinidad. Radiante realidad, verano.
Sepulcro caducifolio; cementerio urbano. Confusión meteorológica. Ambigüedad agridulce. Grisácea humedad, otoño.
Bulimia vegetal; sobrepeso textil. Acolchado descanso. Insípida helada. Gélido escalofrío, invierno.
Fabricada felicidad; festejo superficial. Empalagante plástico dulce. Arreglo floral, primavera.
Si tan sólo prestaran atención, se darían cuenta que en realidad no saben, son.